DÁVILA E MATURANA- LA REVOLUCIÓN REFLEXIVA Una invitación a crear un futuro de colaboración
Dávila e Maturana- La revolución Reflexiva: Una invitación a crear un futuro de colaboración
P. 11- Antes de la pandemia vivíamos insensibles, ciegos
frente a muchas cosas. Una ceguera que no afectaba
a nuestros ojos, sino a nuestra mente, a nuestros sentires íntimos y emociones, y que se manifestaba de
diversas formas. Estábamos insensibles y ciegos en
nuestras relaciones con los demás, aunque lo que nos
define como personas es ser seres sociales; insensibles
y ciegos frente al consumismo, que nos enajena como
personas; insensibles y ciegos frente a la importancia
de los lazos familiares, de poder tocar a quienes más
queremos y abrazarlos. Insensibles y ciegos, incluso,
frente a las cosas más simples de la vida; buscábamos, con desesperación, lo extraordinario.
Pero nuestro hábitat, el mundo natural, no es extraordinario: la compleja armonía que nos sostiene
es fascinante, sí, pero sobre todo es simple. Un árbol no compite con otro árbol para definir cuál es
más fuerte, más alto o cuál logra dominar mejor su
12
entorno. Al contrario, diríamos que existen y se conservan espontáneamente en una red armónica de sobrevivencia acoplados a su medio.
Quizás hoy pueda sonar raro que hablemos de la
competencia como una invención, porque nos han dicho durante
mucho tiempo que es la manera natural de relacionarse entre los
individuos de una especie, pero no debemos perder de vista que es
una teoría. No hay nada en nuestra biología que implique que
debamos competir. Al contrario: nuestras sociedades surgieron de la
colaboración, pero nos fuimos convenciendo de que teníamos que
“ser mejores” que los demás en todos los ámbitos posibles, y luego
otras teorías políticas y económicas consagraron la idea.

Comentários
Postar um comentário